Cuando el feminismo despierte, el Mundo mejorará

Cuando el Feminismo despierte, el Mundo mejorará

Hoy quiero hacer un artículo reivindicativo y feminista, porque la discriminación de la mujer en el entorno laboral y la brecha de género sigue siendo una asignatura pendiente. Creo que conviene aclarar que el feminismo reclama la igualdad, no la supremacía de la mujer sobre el hombre. Lo señalo porque me sigue sorprendiendo que haya personas, que digan lo contrario para desacreditarlo.

 

Considero que existe una falsa percepción en la sociedad sobre la igualdad de género. Si se hiciera una encuesta en la calle, la mayoría de las personas responderíamos que creemos en la igualdad y la no discriminación por razón de género, y que además somos coherentes en nuestras vidas. Sin embargo, si preguntásemos sobre las costumbres cotidianas, los comportamientos, o sobre lo que se vive en los trabajos se podría comprobar con total certeza que debajo de ese marco “teórico” de igualdad, subyacen micromachismos y en algunos casos una gran desigualdad.

 

En el informe elaborado por Belén Barreiro Barómetro del Feminismo “El feminismo en España, ¿burbuja o realidad” se señala que el 82% de la población española cree que en este país existe desigualdad entre mujeres y hombres con respecto a sus derechos sociales, políticos y/o económicos.

 

No podemos negar que la historia, la sociedad y el poder ha sido ostentado por hombres, y que la historia como decía Cristina Aranda en una charla TEDx, la ha escrito “un hombre blanco, judeo cristiano, heterosexual y sin discapacidad, y que para él los demás somos “diversidad””.

 

Los hombres al nacer, ya tienen unos privilegios adquiridos que les viene de fábrica. Y aunque se ha avanzado bastante, también es cierto que seguimos perpetuando los roles que la sociedad tradicional nos impone.

 

 

1. LA MUJER y la BRECHA DE GÉNERO

 

En la sociedad y en la cultura patriarcal en la que nos hemos educado, hay multitud de barreras tanto perceptibles como invisibles, esas barreras impiden que las mujeres  desarrollemos todo nuestro potencial. Por norma general desde pequeñas recibimos mensajes que nos condicionan a desempeñar un rol, unas tareas y unas capacidades determinadas, incluso somos nosotras mismas las que en muchas ocasiones nos cortamos las alas.

 

Según Wikipedia, los estereotipos de género son el conjunto de ideas preconcebidas utilizadas para explicar el comportamiento de varones y mujeres, generadas en torno a la idea sobre cómo deben comportarse y los papeles que deben desempeñar en el trabajo, la familia, el espacio público además de cómo deben relacionarse entre sí.

 

Los estereotipos de género se incorporan a través del aprendizaje en la socialización y con frecuencia no existe justificación racional. Sin embargo, influyen en actitudes y conductas. Generalizando y como ejemplos: si un hombre dirige, le llaman líder y a la mujer, mandona. Un hombre puede ser fuerte pero si lo es una mujer, se le puede tachar de fría. Un hombre puede ser ambicioso y a la mujer, calculadora. La mujer se le califica de sensible, obediente, servicial y al hombre de intrépido, aventurero, fuerte y líder.

 

 

Video que significa hacer algo como niña

 

CREENCIAS

 

En la brecha de género, también intervienen las creencias personales, son ideas o pensamientos considerados como verdaderos. Y esas creencias llevan a la persona a tomar decisiones y a comportarse de una manera determinada. Pueden ser creencias generadas por la persona o ideas que nos han transmitido desde la infancia.

 

En el caso de la desigualdad de género, hablaríamos de creencias limitantes porque es una percepción de la realidad que nos impide crecer o desarrollarnos profesionalmente. Si nosotras creemos que no somos capaces, el cerebro ya nos predispone para ello y nos influye en la toma de decisiones o en la actuación.

 

La buena noticia, es que las creencias se pueden cambiar. El primer paso es identificarlas “despertar y ser conscientes” y así podremos realizar un cambio de creencia.

 

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Mujeres y el empleo

Como mujer creo que hemos conseguido muchos logros pero aún faltan bastantes por alcanzar. Considero que se da en la sociedad dos situaciones: la formal, que es lo que dice la Ley, y en donde se defiende la igualdad y no discriminación; y la realidad del día a día, en la que aún queda mucho por hacer y no existe una igualdad real ni efectiva en muchos de los ámbitos.

 

En la situación formal ante la Ley, se han reconocido nuestros derechos:

 

En la Constitución Española en su artículo 14:

 

”Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

 

Y en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres:

 

En su exposición de motivos:

 

“El pleno reconocimiento de la igualdad formal ante la ley, aun habiendo comportado, sin duda, un paso decisivo, ha resultado ser insuficiente. La violencia de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viudedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestran cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, aquella «perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros», en palabras escritas por John Stuart Mill hace casi 140 años, es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos”

 

Y en su Artículo 1.1. :

“Las mujeres y los hombres son iguales en dignidad humana, e iguales en derechos y deberes. Esta ley tiene por objeto hacer efectivo el derecho de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, en particular mediante la eliminación de la discriminación de la mujer, sea cual fuere su circunstancia o condición, en cualesquiera de los ámbitos de la vida y, singularmente, en las esferas política, civil, laboral, económica, social y cultural para, en el desarrollo de los artículos 9.2 y 14 de la Constitución, alcanzar una sociedad más democrática, más justa y más solidaria”.

 

Pero la Realidad es esta otra:

 

Según datos de la Encuesta de población activa del 2º trimestre de 2015 (EPA):

En la Tasa de Ocupados, el número total ha aumentado en 411.800 personas en el segundo trimestre de 2015. El empleo se incrementa este trimestre tanto en los hombres (241.200 más), como entre las mujeres (170.600). Pero observamos que la población de mujeres va por un nivel muy por debajo de los hombres en ese ritmo de crecimiento.

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