La Cultura del Esfuerzo y la Actitud Positiva como Filosofía de Vida

He elegido este tema porque en el post  ¿Haces todo lo que está en tu mano para encontrar empleo? , la mayoría de los  comentarios de los grupos de Linkedin donde lo compartí se centraron principalmente en el apartado que dedico al esfuerzo y el cambio de actitud. Así que “oído cocina”.

 

Lo que observo  a mi alrededor es que muchas personas  se crean sus propias jaulas llamadas “comodidad” y “rutina”, viven en ellas y ven pasar la vida delante de ellas, sin implicarse en algo que les suponga un verdadero esfuerzo. La imagen que he elegido me llegó a través de WhatsApp y desconozco el autor, pero estoy totalmente de acuerdo con ella.

Creo que la vida “es como es” pero nosotros tenemos el poder de decidir cómo  queremos vivir en ella, quién  o qué tipo de personas queremos tener a nuestro lado, y si deseamos que la vida nos viva, o tomar nosotros las decisiones para ser lo más felices que podamos en cada momento tanto en lo personal como en lo laboral.

 

Pero esos momentos felices no se consiguen normalmente de la noche a la mañana o por un golpe de suerte, azar, destino o providencia. La mayoría de las veces se logra después de mucho esfuerzo, disciplina, trabajo constante, teniendo claridad de ideas y aprendiendo a ver el lado positivo de la vida (sin dejar de ser realistas y tener los pies en el suelo).

 

Los cambios en las personas deben ser internos no impuestos. No consigo nada con decir y repetir a alguien que tiene que cambiar, que con esa actitud no consigue su objetivo. Los cambios profundos en la persona  suelen ser fruto de una reflexión, nacen de la certeza que debemos cambiar porque tal como somos, con nuestras actuaciones o como  pensamos, incluso con las actitudes y comportamientos que tenemos, no somos del todo felices o no conseguimos el objetivo marcado.

 

¡¡¡Así que manos a la obra!!!. Una vez que en tu cabeza y corazón han anidado  esa certeza de que no eres del todo feliz o que no estás consiguiendo lo que quieres, debes CAMBIAR algo. Es el momento de detenerte, reflexionar, analizar qué es lo que no te gusta  o que es lo que debes mejorar, que hay que modificar y cuál es su causa.

 

En lo laboral, hay muchas personas que buscan trabajo pero no hacen todo lo que está en su mano, solo miran algunos portales, se inscriben en alguna ETT o Agencia de colocación, no cuidan su curriculum ni la red de contactos, ni siquiera se preparan la entrevista. También he observado que algunos de ellos,  no analizan cuál es la causa y cuáles son todos los factores por los que no encuentran trabajo.

 

Otros viven el día a día, no prevén lo que puede acontecer y aceptan (distinto que asumir*) lo que la vida les depara, protestando o criticando a los demás, sin hacer nada de manera efectiva por solucionar aquello que no funciona en sus vidas. No llegan a ser  felices, hay algo “gris” en ellos. Han caído en una rutina nociva, se han acomodado y tienen miedo a cualquier cambio  o quizá el esfuerzo que supone modificar algo en su vida porque ello se les hace muy grande y se agobian antes de comenzar.

 

De pequeña leí el Libro de Momo de Michael Ende y había un personaje que me impactó: era Beppo, el barrendero. Le gustaba su trabajo y lo hacía despacio, con dedicación: paso-inspiración-barrida. Aprecié al personaje porque él creía en su trabajo como bien público, le gustaba y lo acometía con cierta estrategia para llegar a su meta, un paso detrás de otro, siendo consciente que la suma de sus pasos y sus barridas le llevarían a su meta sin cansarse ni desanimarse a la mitad.

 

En esta ardua tarea de CAMBIAR lo que no funciona en nuestra vida, tenemos que afrontar cada objetivo igual que Beppo: paso-inspiración-barrida. Sin agobiarnos por la meta, porque llegaremos a ella sin darnos cuenta. De no conseguirlo, tendremos la conciencia tranquila porque habremos realizado el 100%, todo lo que estaba en nuestra mano  y podremos llegar a la conclusión que si no lo hemos conseguido ha sido por factores externos.

 

Habrá quien piense que es fácil hablar con un trabajo detrás pero en mi caso después de estar trabajando 13 años en una empresa en selección de personal, lo dejé porqué me ofrecieron un trabajo temporal como orientadora laboral. Me encontraba en un momento vital en el que necesitaba un cambio. Después de 4 años finalizó mi contrato y he estado varios meses en búsqueda activa de empleo hasta que volví a trabajar.

 

No me arrepiento de la decisión inicial de dejar un contrato indefinido en una buena empresa, esta decisión me llevo a conocer otra área, la de la Orientación, estar al servicio de las personas, y amplió mi currículo y mis competencias. Gracias a esa elección, pude conocer nuevas personas y proyectos, como es el caso de Sergio Ibáñez que me propuso colaborar con él en el Blogempleo.com .

 

Lo importante es cambiar aquello que no te convence de ti o de tu vida, atreverse a dar el salto. Y siempre con actitud positiva, ver Oportunidades en vez de Amenazas. El estar esos meses en el paro me permitió colaborar como voluntaria en Cáritas en el área de Inserción Sociolaboral (regresé a mi vocación social y al voluntariado que hice también en mi juventud). Pude aplicar mis propios consejos sobre la orientación y la búsqueda activa, comencé a escribir en Blogempleo, entre otras actividades. No dejé de estar ocupada con ideas, proyectos y además me permitió retomar amistades y hacer otras nuevas.

 

Cada uno tenemos que asumir nuestras propias decisiones, luchar por ellas y ver el lado positivo de lo que nos ocurre. Nada vamos a conseguir tirándonos piedras contra nuestro propio tejado o culpabilizándonos. Hay que ir hacia delante y solo mirar atrás para coger impulso.

 

El tiempo que vivimos es valioso para desperdiciarlo. Así que ponte manos a la obra y comienza a analizar qué debes cambiar tanto en tu vida como en la forma en que afrontas tu búsqueda de trabajo. ¡Tú tienes el poder de ser mejor! ¡Ser más feliz! Hacer el 100% por aquello que crees y que sabes que merece la pena. ¡Si necesitas ayuda, pídela!

 

Es así de sencillo. ¡Muévete! ¡Implícate! ¡Esfuérzate por conseguir tu sueño, sea tu proyecto personal o profesional! Ocupa tu tiempo en ello. Todos disponemos de tiempo para lo que queremos, para lo que realmente nos importa a cada uno, pero muchas veces conlleva un sacrificio. Sacrificio de robar horas al sueño, de dedicar menos tiempo a tu familia –no quita para que lo que le dediques sea intenso y de calidad-, de ir enlazando actividades sin momento de descanso, etc. No te pienses que lograr  ese cambio dura toda tu vida, ese esfuerzo tiene una duración determinada, hasta que consigas tu objetivo. Tú eres quién marca las etapas, la intensidad del esfuerzo, los sacrificios o renuncias que tienes que realizar. Piensa que lograr tu OBJETIVO merece la pena porque es peor no encontrarse bien con uno mismo o ser consciente que quieres un empleo  y no esforzarte al máximo para conseguir tu meta.

 

Analiza qué es lo que quieres, que debes modificar, cambiar o hacer de nuevas y que pasos debes seguir para conseguirlo. Cuando actúas por decisiones razonadas, la tolerancia al fracaso es mucho mayor, ya que está implícito asumir las consecuencias. Por lo tanto tu implicación y  esfuerzo es mayor. Se consciente que es una carrera de fondo y que no lo vas a conseguir de hoy para mañana. Así que prepárate también para los momentos de bajón y ten a mano tus recursos para volver a motivarte en pos de tu proyecto sea cual sea.

 

*Según la Real Academia de la Lengua:
 Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.
 Asumir: Hacerse cargo, responsabilizarse de algo. Tomar conciencia de algo.

 Publicado originalmente en Blogempleo.com

 

You may also like

One comment

A %d blogueros les gusta esto: